Soy Simone aunque papá me diga simona.
Soy Simone y mordisqueé el cargador del celular de mamá hasta dejarlo inutilizable.
Soy Simone y vivo feliz y solo en un patio durante todo el día. En la mañana me acarcian un poco y en la noche a la llegada del trabajo juegan conmigo otro rato.
Me dan concentrado y muchas veces me doblan la ración porque mamá no le avisa a papá que ya me sirvió el desayuno o la cena.
Soy Simone y no me sé comportar: me orino en la sala aunque me amenacen con un periódico, de vez en cuando me echo una cagada en algún lugar prohibido y no puedo dejar de mordisquear.
Soy simone aunque coja a mordiscos la cámara fotográfica de papá.
A veces entiendo el grito de ¡No! que hacen mis padres para evitar que haga algo, subirme a la cama, orinar en la sala, morder la ropa o cualquier otra cosa.
Soy cachorra pero ellos quieren que sea adulta, que no sea perra, que no huela, que no les muerda las piernas ni se los arañe.
Ya he empezado a cambiar los mordiscos por los lambetazos y a ellos les gusta.
No sé si algún día creceré para ser la perra que ellos quieren, no se si el olor a perro se pueda ir de la casa, no se si aprenderé a hacer mis necesidades exclusivamente en el patio, simplemente no lo se; por ahora solo espero a que pase el día y termine la jornada laboral para ver a mis padres humanos sonreir cuando muevo la punta de mi cola blanca.